1 de agosto de 2010

Ángel del Pasado



A veces, sólo a veces, cuando cierro los ojos y tu imagen se plasma en mis pupilas, pero en un segundo, cuando vuelvo a abrir los ojos y ya no estás ahí, siento que por un pequeño instante estuve ahí contigo bajo un manto de oportunidades que ciegamente cerré, y ahora, cada vez que lo recuerdo no siento tristeza, sólo es un vago recuerdo que me inunda en las noches frías de invierno que no me dejan dormir.

...Para Chocolate

...Todos nacemos con una caja de fósforos adentro, pero que no podemos encenderlos solos... necesitamos la ayuda del oxígeno y una vela. En este caso el oxígeno, por ejemplo, vendría del aliento de la persona que amamos; la vela podría ser cualquier tipo de comida, música, caricia, palabra o sonido que engendre la explosión que encenderá uno de los fósforos. Por un momento, nos deslumbra una emoción intensa. Una tibieza placentera crece dentro de nosotros, desvaneciéndose a medida que pasa el tiempo, hasta que llega una nueva explosión a revivirla. Cada persona tiene que descubrir qué disparará esas explosiones para poder vivir, puesto que la combustión que ocurre cuando uno de los fósforos se enciende es lo que nutre al alma. Ese fuego, en resumen, es su alimento. Si uno no averigua a tiempo qué cosa inicia esas explosiones, la caja de fósforos se humedece y ni uno solo de los fósforos se encenderá nunca..."
¿Me quiere?
No lo sé...
Tita, respóndame...
Le he dicho que no lo sé, déjeme pensarlo...
¿Cómo va a pensarlo?, el Amor no se piensa,
se siente o no se siente.