27 de marzo de 2011

My Lover, The Sweet Animal Tea *





Cuando la tarde estuvo bien fría, ella puso la tetera y esperó. El agua hervida subía evaporada por la boquilla de la tetera y humeaba la cocina, ella le observaba, con la expresión vacía. Tomó una taza desde el aparador, aquella que usaba para el té. Decor
ada con flores oscurecidas que imitaban un rojo y mortecino atardecer, puso en ella té ceylan, con clavo de olor, pimienta negra y anís, y vertió agua sobre el. Le dejó reposar mientras miraba por la ventana, como afuera la naturaleza fría, sombría, depresiva, cautivaba sus ojos húmedos.

Sonó el teléfono con su tan rítmico Close to me de The Cure, y respondió.

Ella: Hola extraño.
Él: Hola como estas?,
Ella: bien y tú?
Él: aquí en el parque sentado en el pasto, salí a dar un paseo, es un poco tarde para pedirte que vengas?,
Ella: Si, lo es. Yo estoy tomando té, hace frío por acá, que tal todo por allá?
Él: todo bien, Está helado pero está bonita la tarde. He terminado el libro por si quieres pasar a buscarlo, cuando quieras, sabes que puedes venir.
Ella: Gracias, que bueno, iré por el mañana, por la tarde, estarás?
Él: Si, estaré.
Ella: Iré como a las 7, pero solo de pasada.
Él: Bueno, está bien te espero, nos vemos, Besitos y abrazos, llámame.
Ella: Si, te llamaré nos vemos, un beso.

Y cortó.

Se quedó pensando un momento, ella se preguntaba: Por qué el me llama, Por qué me ama "ahora", Por qué me extraña, aveces, en esos momentos en que se encuentra sólo paseando tranquilo en conexión con su alma y sus pensamientos más profundos, por qué me busca si dice que no me quiere de esa forma, por qué lo hace, por qué simplemente, no me olvida como dice que sería tan fácil... él acaba de llamar, por qué me llena de una forma particular, sería tan sonso amarnos ahora, cuando nuestros caminos son tan d
iferentes, ahora que no estamos juntos, ahora que sólo nos vemos para conversar, ahora que yo no
estoy para él, ni él para mi, es que ahora nos amamos de verdad, antes eramos unos niños, nos herimos, nos dimos amor romántico platónico, superficial, ya han pasado los años, hemos crecido, nos conocemos, nos hablamos sinceramente, por lo menos yo creo eso, pero... estoy intrigada, no molesta ni decepcionada, siento curiosidad, de por qué cambio ahora, por qué siento esto de una forma tan particular e intranquila, ahora que estoy con otra persona, ahora que quisiera enamorarme de quien quizá si me ame de verdad.





El té dulce pasaba por su garganta, caliente, tibio aveces, se acabó, y terminó en su estómago, saciando el frío que tenía.

La tarde siguió su curso, ella tenía mucho que hacer, pero puso nuevamente la tetera, el agua ya estaba fría, el té de anís le calmaba la incertidumbre, tenía muchas cosas en su cabeza ahora, no sabía si alegrarse o sentir que empezaba un nuevo juego, que dependía de ella responder, claro si era sólo un juego, ella le extrañaba, quería volver, pero con otras condiciones, con la mente más clara adulta y con otros deseos, con otras intenciones más osadas quizá, dejando de lado el romanticismo, y a Platón. Ella sentía ahora otro tipo de amor, que se construía con los años, con las acciones, con los sentidos, ese amor de la experiencia que muy pocos sabían saborear, ella lo estaba sintiendo, estaba experimentando ese amor inexplicable, que la unía con su pasado, pero que la hacía irremediablemente crecer y ser mejor, mucho mejor que antes, lo que no significaba muchas veces ser tan "buena". Pensando aquello, ella se sonrojo, porque sintió ese calor eléctrico que sólo con él podría compartir, esa sensación de saciedad cuando lo besaba, cuando él simplemente le tendía la mano, la tocaba, la hacía sentir suya, una propiedad consumada, sólo y únicamente de él, desde siempre, como el primero, él, el único. el de siempre, el de nunca. sólo él.

Ella preparo otro té, y prendió la chimenea, sentía frío otra vez. Este clima, era un escenario perfecto para recordar,por que si que habían buenos recuerdos, muy buenos y gratificantes recuerdos, de esos que no podría compartir, de esos que la hacían suspirar y llorar aveces.

Ya tendida frente al fuego envuelta en su manta de lana de oveja sin procesar, volvió a pensar en él, y se sonrojó, pero no por timidez sino por triunfo, Ahora sé que me ama, ahora cuando ya no estoy que irónico. Pero de igual forma se preguntaba si era tan irónico después de todo, porque de una u otra forma, él aun la tenía, aunque creyera lo contrario, aunque ella le hiciera ver lo contrario, cuando todos sabíamos que ella lo seguía amando, no era irónico, era triste no poder ver el amor verdadero que existía entre ellos, ese amor que había crecido y que ambos no querían aceptar, ella: por miedo a pasa por todo lo malo que no quería recordar, y él por miedo a la libertad.

Me pregunto si alguna vez ella tomaría las riendas de esta situación, si querrá arriesgarse a ser feliz, a sufrir, a crecer, a simplemente amar abiertamente, como lo ha conocido con él, el único que la conoce y ha sabido amar.