Despertar por las mañanas y sentir que algo me falta, que estoy extraviada, o perdida en algún lugar extraño, un mundo silencioso lleno de gente rara, gente con la que nunca pensé mezclarme, y aún así existe un pequeño zumbido, un ruido molestoso que se apega profundamente en mis oídos y llena por completo mi habitación, ¿qué será?, a veces pienso que me estoy volviendo loca y que esta necesidad parece un síndrome de abstinencia. Ahora que tú no estas y que la frialdad humana se ha hecho parte de mi vida una vez más, siento que no soy parte de nada y que me hace daño intentar creer lo contrario, porque veo que tristemente no estoy ni aquí ni allá… simplemente, ya no estoy.A veces también siento una presión desgarradora en mi cabeza que no me deja pensar con claridad y tiende a amortiguar palabras en vez de acogerlas y procesarlas, y no es que quiera ignorar a la gente, pero tiendo a no escuchar ni comprender con claridad. Me sucede a menudo.
Será que estoy perdiendo parte importante de mi alma, mis ganas de ser y de compartirme abiertamente, florecer para las personas, para mi y entregar vida y amor, llenando corazones frágiles y desvalidos, será que ya no tengo fuerzas para luchar contra mis más temidos demonios y he dejado que me consuman en la obscuridad. Es un tormento pensar que poco a poco dejo de ser yo misma mientras me entrego a estas desventuras y arrebatos pobres de indignación, a falta de algo que quiero sólo para mi, culpando al mundo por mis caprichos incumplidos, por mis deseos, por mis fantasías, culpando al mundo de mi creciente egoísmo y mis ganas tremendas de poseer lo que no puedo, siendo un fin incalculable y un placer inagotable la alegría indefinida que podría llegar a ocasionarme poder lograr lo que quiero tan fervientemente.
Él vive, tiene un alma cultivada echa añicos y casi restaurada, el la tiene agotada, con agujeros quizá, él que ha intentado coserse una y otra vez, un alma flexible y ávida, comparada con la mía, que es frágil, de vidrio, superficie rugosamente suave, llena de espejismos y casi bondades, hasta romántica puede teñírsele y aún así se vería tenebrosa y casi inescrutable porque ningún príncipe se atreve a bajar tan profundo para opacarse con un bosque esclerófitamente oscurecido con aventuras desleales, mi alma esta corrompida y con fisuras profundas, no la eduque para que se volviera flexible como la de él y finalmente la he roto en mil pedazos porque la expuse dejándola en el borde de aquella mesa coja, cuando sabía que en cualquier momento podía caer y quebrarse, la deje ahí y finalmente cayó.
El olvidar respirar, el olvidar comer, reír, salir, bailar, oír música, conversar, se transforma conjuntamente en retrasos mentales que conllevan fiebres de preguntas, fiebres enormes de angustia y ansiedad, porque no se sabe como hacer para volver el tiempo atrás, y simplemente corregir, enmendar, aquellos errores y prolongadas fisuras que con tacones marqué en su alma sin darme cuenta de cuando podían cavar, sin darme cuenta como se rompían mis tacos y como se alejaba esta dulce y tierna fachada de las ventanillas de sus ojos.
Y fue en ese momento cuando mi ciudad se hizo mortalmente negra y ni los colores vivos de la ropa pudieron encender un poquito un calor en mi interior, porque faltaba algo, algo que yo necesitaba para vivir, para sentir, para creer que realmente puedo ser buena, y que puedo amar sin tener que errar tanto como para destruir, pero no fue así, el tiempo paso y las cosas empeoraron, y crecieron en mis ojos nubes azuladas negruzcas llenas de agua y lluvia casi acidificada, lluvia que se rehúsa a caer, agua acumulada que no se desbanca fácilmente...
Quisiera tener explicación para toda esta actividad mental injustificada, quisiera tener respuestas concretas para mis bloqueos emocionales, para comprender mis sentimentalismos y mi necesidad tan grande de hacer mi voluntad, sin dañar, ni robar la voluntad del otro, sino más bien quisiera poder enamorarle para que vea cuan maravilloso puede ser nuestro mundo juntos, cuantas fantasías y verdades podemos descubrir juntos, quisiera poder enredarme en sus brazos sin miedo a ser devorada, no quiero sentirme pequeñita a su lado otra vez, porque no le pude disfrutar ni decir cuanto le amo, no pude porque mi concentración se desviaba por ese ardor interno que no me dejaba abrir paso a posibilidades de sufrimiento voluntario, ese enorme agotamiento que aún espero sentir, quisiera poder enjuagar mis labios con su vida y beber de cada rincón de sus deseos, poder ser amada insana y cuerdamente a la vez, poder conservar en una película a color cada suspiro, cada gota de sudor, cada palabra, cada beso.
Estoy obsesionada con el amor que siento, y eso probablemente es muy malo, estoy sintiendo odio interno, hacia mi persona y los demás, porque tienen mucha culpa de mi estado mental y ni lo han notado, no quiero simplemente culparlos como si nada, quiero una indemnización por los daños provocados, por las palabras hirientes, por las miradas y comentarios mal intencionados, por las suposiciones de cómo creen que soy, por las veces que salí en sus conversaciones y ni siquiera tenían justificación las idioteces que tejían a merced de mi nombre y emocionalidades, quiero enormemente una indemnización por los daños provocados, porque ahora que estoy convertida en una fantasía de homicida, estoy creando una lista de deudores para que paguen poco a poco, sus deudas, ¿es mí culpa su morosidad? ¿Será justo pagar cuando el tiempo ya ha carcomido sus propios zapatos y rasgado las telas de sus ojos? ¿Será justo tomar esa justicia en mis manos, cuando yo misma incité en algunos estas deudas que con el tiempo sabía que serían impagas? ¿Estará de más decir que esta locura la he creado como un nuevo hobby para nuevamente debatir entre mis vidas y la que realmente debería con ansias y ganas vivir?
Quizá estoy realmente loca... y obsesionada con él, pero las soluciones están, sólo que no está aquel que quiero que ejecute mi sentencia, no está porque yo quise pagarle a mi verdugo para elegir mi forma de morir, entonces el renuncio, porque no podía darle muerte a una niñita caprichosa que no sabía vivir, prefirió darle más tiempo para que aprendiera, sufriera y conociera su propia miseria, él prefirió que muriera de amor, que muriera por su error, y no quiso darme muerte, porque a mi parecer… simplemente, no tuvo el valor ni quiso arriesgarse para luego arrepentirse.