7 de agosto de 2008

Sueños Oscuros ~



“La suave voz de Edward sonó detrás de mí. Me giré para verle subir ligeramente los escalones del porche, su pelo ondeando al viento por la carrera. Me tomó entre sus brazos con urgencia, de la misma manera en que lo había hecho en el parking, y me besó otra vez. Este beso me asustó. Había demasiada tensión, demasiado fuerte era la manera en que sus labios presionaban los míos... como si tuviera miedo de que tan sólo nos quedara ese momento para nosotros dos”.


Sin reconocer que sucedió, sin subestimar su misterio, me introduje en el. Baje por entre las ramas, mientras el viento seducía levemente mi cabello, no hay más, no... Decía, se concentraba y esperaba gritar, pero no lo hacía, lloraba e intentaba otra vez, no hay más, y simplemente no podía, el escenario cambiaba y así el tiempo, los días y la luz, ya era de día, pero qué colorida habitación, difundía mil colores y cegaba, una casita de muñecas, maquillada, para sensación onírica, no era verdad, o tal vez si. La mesa cubierta con un mantel gris y servilletas color carmín, no hay otra cosa, no hay más, ahora el cuarto está obscuro, y las ventanas oscila, afuera llueve y las luces de la calle no existen, la luna entintada roja inspira provocación, no hay ruido, el eco de mi voz en la cabeza, donde estoy?, qué es esto?, qué más... la verdad no hay más...

Los detalles rojos, la vida gris, luces definen los bordes, no llores.

Vuelve, llaman una y otra vez a una puerta que no logro ver, gritan pero no logro escuchar, el viento está tibio y las flores secas del la mesilla, se rompen, qué más?... No, Sólo Vuelve!, qué hay ahí. Date la vuelta, y mira, vuelve, acá estoy dame la mano y siente... puedes verme?, no, no puedo, Dónde estás? Aquí en frente tuyo... No lo vi, nunca lo encontré. El cuarto cambio otra vez... que tal si apareces bajo el agua, y aún así sigues respirando?, no hay más que oscuridad, y no estoy triste, no estoy desesperada ni tampoco, quiero llorar, no siento más paz que ahora, el vestido se mojo, y en un instante ya no quedaban vestigios de el... las sábanas calientes no podían retenerme más, era una dulce sensación de alivio... desperté!, pero la luz seguía ahí, la habitación enlutada de rojo fulgor, y la piel desnuda, ajeno al colchón, extraño cuerpo, manos suaves y grandes, no hay más diría esta vez?... pero no es así, hay más mucho más y no he despertado, hace frío, y estoy sola, descuartizando el tiempo para poder dormir, desangrando las horas para encontrar el remedio a la desilusión, no hay más... Pero aún sigo ahí, aún sigues ahí, después de haberte esperado tanto.



"Descuartizando el tiempo para poder dormir, desangrando las horas para encontrar el remedio a la desilusión".

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