29 de mayo de 2009

Una Extraña Petición



Entonces, cuando matasen por fuera el débil cuerpo empalidecido la muerte no se daba más que por dentro y la humedad escarlata que osaba atormentar la crueldad de aquel acto tomaba por sorpresa y nitidizaba la estancia fúnebre y amortajada donde no entraba más luz por los ventanales gigantescos y las pestañas no movieron más aquellos negros cortinajes.
Más muerte por dentro que por fuera pensarán, más daño vi por fuera en margaritas atadas a la cutánea invernal. Más daño por fuera que por dentro, matase otra vez el interior qué más tortura será, ¡ahora mi grandiosa!-pidió.¡Consumele y no dejes huella, ahora más por dentro que por fuera! Asumiendo firmemente la extraña petición, cerró el cortinaje, no filtro más ni una partícula de luz, y amortajó la palidez haciéndola inmortal porcelana, desvaneciendo colores de las mejillas y teñidas púrpura los labios, se cerraron en un último y electrizante vaho fantasmal, dejándo la fuerza bajo el manto comprendió que de besarle y espantarle el corazón, su única razón, su alma ahora no sabría nunca más.

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