6 de junio de 2009

Analogías para Caprichosos Consumidores *




No creo que esté bien la analogía de la manzana, porque es aplicable sólo en el beneficio del consumidor, extraer la vida y la virtuosa jugosidad de la manzana, saludable, roja y deseable. Con esto, la manzana no se pudre, se consume, se acaba, se transforma, se digiere y luego es caca, no se pudre, es simplemente consumida.

La manzana admirada, mimada, pulida y suavemente cuidada, se mantiene humectada dentro de una burbuja aclimatada. Biológicamente no nos nutre, sólo la idolatramos por su belleza natural, y la cuidamos egoístamente para que sea sólo nuestra, así como un gran tesoro.

El caso de la manzana no es la analogía como fruto o como experiencia, sino el objetivo que nos llevo a quitarla de la rama, porque siempre supimos que ella moriría, no importa de que forma, ese es el ciclo de la vida, saber que su destino aunque lo sabemos desde el principio, el camino por el cual llegamos a el es el sentido clave de la manzana, su sentido de vida, su razón de existir.

Y reitero, no estoy de acuerdo con la analogía de la manzana, porque si una llega a pudrirse fue porque en el camino alguien se aburrió de su sabor, comió a medias y desperdicio la mitad de vida que a la manzana le quedaba, por no compartirla, por no cederla, por guardarla mascada en un baúl sin fondo para conservarla, creyendo que más adelante podría volver a comer y disfrutar creyendo erróneamente que bajo esa tenue luz y escondida, la manzana se iba a conservar.

Cuando la manzana prefiere el placer de ser degustada, digerida y nutrir a su depredador, antes de pudrirse despedazada y ser abono descompuesto para el placer de otras manzanas y agricultores caprichosos.

En este caso, el desquiciado consumidor no supo aprovechar la jugosa manzana dejándola a la merced de los cuervos.

¿Entonces vil consumidor, si la jugosa, tersa y deliciosa manzana que tanto deseaste era muy grande y no alcanzaste a comerla toda, por qué no mejor cogiste otra manzana más pequeña y menos ostentosa?¿ O por qué no la compartiste antes de esperar que se pudriera?

Ahora, podrida y devastada por cuervos, babosas y gusanos... así la dulce y tierna manzana no quería terminar.

Pero así es la vida, el consumidor siempre toma lo que es más brillante y majestuoso, algo que no esta obviamente a su nivel, y caprichosamente lo quiere a sus pies, pero cuando ve que es más grande y no es capaz que consumirlo todo, lo guarda, escondiéndolo morbosamente para su fetiche sin darse cuenta que esa deliciosa fruta ya no tiene más vida para vivir.

Pero finalmente, es una manzana, entre muchas otras. Una con un sabor inigualable, irreemplazable, inconfundible, y es aquella que aunque podrida esté, nunca perderá ese sabor, porque es su esencia, así como su color, su fantasía y su dolor, una manzana, si... Entre muchas otras, pero única como ninguna otra, bella y roja, dulce y amarga, suave y áspera, tersa y dura, jugosa y seca, alucinógena y adictiva, ¿podrás encontrar los encantos de la manzana que perdiste?, ¿sacarás de ese árbol una manzana que contemple toda la majestuosidad que perdiste al encapricharte con la manzana más grande y hermosa?...

Una, entre miles, una pero única y simplemente especial e inigualable.

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