
Yo no se que pasó en ese momento cuando pensaba que las fantasías más irreales podían realizarse, no sé que sucedio que terminó todo tan drásticamente y caí en desgracia. Será algo como el karma pensé, y sufrí mucho, lloré y hasta el día de hoy creo que lloro cada vez que lo recuerdo.
Nos acompañó la lluvia, el granizo en la estación, y la piel blanquecina entumesida, nos acompañó la luz de los faroles en aquella plazuela, y las pozas de agua donde mojaba mis tacones, tus manos tibias en mi rostro y el último y desgraciado beso antes del adiós.
Pensé innumerablemente que esto pasaría, y es que no podía con mi inseguridad, y así sucedio tal cual como lo soñe y con las casí identicas palabras que en mis sueños invadieron por completo el cuadro, aquellas que son difíciles de olvidar... " hey, sabes que no quiero hacerte daño... pero hace unos días estoy conociendo a alguien más..." En esos momentos como si el frío exterior no fuera suficiente, en mi interior nacio un hielo aterrador que congeló por completo mis lagrimales y encendio en mis ojos un fuego de ira y decepción, y es que... ¿ no soy lo suficiente para ti?, calo en mi todo ese odio que jamás por nadie sentí y casí enmudeci, pero no, y no me arrepiento de mis alegatos, porque eran justos y maduros, alegatos ubicados...
Sólo caminé rápido por la acera y me precipité a una esquina para acercarme a la estación, deseaba tanto dejar de ver tu cara y sentir tus pasos acelerados tras de mi, desee tanto morír en ese instante y terminar de una vez con la pena que inundaba mis ojos.
No me despedi de ti, apenas pude verte a los ojos, y crucé el anden, cruce sin mirar también. Creí que iba a morir, pero unos delgados y sutiles brazos abrazaron mi cintura y me aterrizaron, ella me dejo morir en su cuerpo y desahogar toda mi pena, vaciandome en mil millones de lágrimas y sollozos, tú ya no estabas ahí, ella me dijo : " no se que hacer en estos momentos, pero si necesitas algo..." sólo me abrazo una vez más y sentí como su calor entro nuevamente en mi cuerpo y aceleró mi corazón taquicardicamente. Y me miró otra vez a los ojos entintados en lágrimas y me beso, de una forma tan ciega y profundamente cálida que me dejo sin habla, pensé ¿qué estoy haciendo?, esbosé una pequeña sonrisa y ella se sonrojo, me tomó de la mano y subimos al tren.
En esta vida suceden cosas amargas y tristes, nos decepcionamos y hacemos daño, así como esa vez, cuando por última vez le vi y sentí como congelo por completo mi vida para entregarsela a otra mujer, yo ese día morí y resucité, morí para él y resucite junto a mi desconocida compañera de tren.
Nos acompañó la lluvia, el granizo en la estación, y la piel blanquecina entumesida, nos acompañó la luz de los faroles en aquella plazuela, y las pozas de agua donde mojaba mis tacones, tus manos tibias en mi rostro y el último y desgraciado beso antes del adiós.
Pensé innumerablemente que esto pasaría, y es que no podía con mi inseguridad, y así sucedio tal cual como lo soñe y con las casí identicas palabras que en mis sueños invadieron por completo el cuadro, aquellas que son difíciles de olvidar... " hey, sabes que no quiero hacerte daño... pero hace unos días estoy conociendo a alguien más..." En esos momentos como si el frío exterior no fuera suficiente, en mi interior nacio un hielo aterrador que congeló por completo mis lagrimales y encendio en mis ojos un fuego de ira y decepción, y es que... ¿ no soy lo suficiente para ti?, calo en mi todo ese odio que jamás por nadie sentí y casí enmudeci, pero no, y no me arrepiento de mis alegatos, porque eran justos y maduros, alegatos ubicados...
Sólo caminé rápido por la acera y me precipité a una esquina para acercarme a la estación, deseaba tanto dejar de ver tu cara y sentir tus pasos acelerados tras de mi, desee tanto morír en ese instante y terminar de una vez con la pena que inundaba mis ojos.
No me despedi de ti, apenas pude verte a los ojos, y crucé el anden, cruce sin mirar también. Creí que iba a morir, pero unos delgados y sutiles brazos abrazaron mi cintura y me aterrizaron, ella me dejo morir en su cuerpo y desahogar toda mi pena, vaciandome en mil millones de lágrimas y sollozos, tú ya no estabas ahí, ella me dijo : " no se que hacer en estos momentos, pero si necesitas algo..." sólo me abrazo una vez más y sentí como su calor entro nuevamente en mi cuerpo y aceleró mi corazón taquicardicamente. Y me miró otra vez a los ojos entintados en lágrimas y me beso, de una forma tan ciega y profundamente cálida que me dejo sin habla, pensé ¿qué estoy haciendo?, esbosé una pequeña sonrisa y ella se sonrojo, me tomó de la mano y subimos al tren.
En esta vida suceden cosas amargas y tristes, nos decepcionamos y hacemos daño, así como esa vez, cuando por última vez le vi y sentí como congelo por completo mi vida para entregarsela a otra mujer, yo ese día morí y resucité, morí para él y resucite junto a mi desconocida compañera de tren.
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