16 de agosto de 2009

Estación de Tren


Yo no se que pasó en ese momento cuando pensaba que las fantasías más irreales podían realizarse, no sé que sucedio que terminó todo tan drásticamente y caí en desgracia. Será algo como el karma pensé, y sufrí mucho, lloré y hasta el día de hoy creo que lloro cada vez que lo recuerdo.

Nos acompañó la lluvia, el granizo en la estación, y la piel blanquecina entumesida, nos acompañó la luz de los faroles en aquella plazuela, y las pozas de agua donde mojaba mis tacones, tus manos tibias en mi rostro y el último y desgraciado beso antes del adiós.

Pensé innumerablemente que esto pasaría, y es que no podía con mi inseguridad, y así sucedio tal cual como lo soñe y con las casí identicas palabras que en mis sueños invadieron por completo el cuadro, aquellas que son difíciles de olvidar... " hey, sabes que no quiero hacerte daño... pero hace unos días estoy conociendo a alguien más..." En esos momentos como si el frío exterior no fuera suficiente, en mi interior nacio un hielo aterrador que congeló por completo mis lagrimales y encendio en mis ojos un fuego de ira y decepción, y es que... ¿ no soy lo suficiente para ti?, calo en mi todo ese odio que jamás por nadie sentí y casí enmudeci, pero no, y no me arrepiento de mis alegatos, porque eran justos y maduros, alegatos ubicados...

Sólo caminé rápido por la acera y me precipité a una esquina para acercarme a la estación, deseaba tanto dejar de ver tu cara y sentir tus pasos acelerados tras de mi, desee tanto morír en ese instante y terminar de una vez con la pena que inundaba mis ojos.

No me despedi de ti, apenas pude verte a los ojos, y crucé el anden, cruce sin mirar también. Creí que iba a morir, pero unos delgados y sutiles brazos abrazaron mi cintura y me aterrizaron, ella me dejo morir en su cuerpo y desahogar toda mi pena, vaciandome en mil millones de lágrimas y sollozos, tú ya no estabas ahí, ella me dijo : " no se que hacer en estos momentos, pero si necesitas algo..." sólo me abrazo una vez más y sentí como su calor entro nuevamente en mi cuerpo y aceleró mi corazón taquicardicamente. Y me miró otra vez a los ojos entintados en lágrimas y me beso, de una forma tan ciega y profundamente cálida que me dejo sin habla, pensé ¿qué estoy haciendo?, esbosé una pequeña sonrisa y ella se sonrojo, me tomó de la mano y subimos al tren.

En esta vida suceden cosas amargas y tristes, nos decepcionamos y hacemos daño, así como esa vez, cuando por última vez le vi y sentí como congelo por completo mi vida para entregarsela a otra mujer, yo ese día morí y resucité, morí para él y resucite junto a mi desconocida compañera de tren.

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