
Hoy me acorde de ella y las veces que me salvó del suicidio llenandome de dulces palabras para calmar mi ardiente pena. Las palabras resonaban profundamente en mi mente y adormecían las inocentes neuronas muertas de miedo por mi vacío e intranquilo infierno interior, a mi juicio, una mente horrorosamente magnética.
Si, me salvó, una y mil veces de caer al vacío, no porque yo se lo pidiera, sino simplemente porque me amaba tortuosamente, o quizá eso pensaba yo, eso se puede llegar a pensar cuando tienes a alguien tan pendiente de tu vida y te salva tantas veces de morir calcinada en las llamas del infierno, de eso estaba casi segura.
No había ser más mágico que llenara por completo mis sueños, ni que deseara tanto que fuera realidad, ella siempre ante mis ojos como una diosa celestial, quizá estoy exagerando, pero me tenia algo enamorada, aunque en ocasiones hasta a odiarla llegaba.
Aparecía esporádicamente y sonreía, pasábamos tardes completas vagando entre emociones y sentimientos fuertes, me gustaba, sólo con ella podía desembolverme y estar contenta en todas las expresiones de mi alma, con ella podía sonreír y hacer chistes crueles sin sentirme culpable de poder herir a alguien más, con ella podía comer muchas cosas sin sentirme luego enferma, o correr kilómetros sin cansarme, con ella podía leer cientos de libros y conversar tardes completas, sin tener que dar explicaciones de mis gustos o formas de pensar, con ella era simplemente plena. Con ella, no había caída para la tristeza ni razones para suicidarme, con ella podría vivir para siempre.
Hoy la pena me sobrepaso y esperanzada espere que llegara y me mirara con sus ojos trasparentes y llenos de amor, esperaba que tomara mi mano y me guiara por el jardín hasta un paraje mejor, pero no llego, y comencé lenta y jugosamente a verter mi vida sobre las escaleras, gota a gota, esperando que mi razón y fantasía solemne llegara a rescatarme.
"Esta vez me confie demasiado" pensaba, "ella no llegará esta vez...", "ella me olvido" . Y para mi desgracia y capricho, ella no volvió, sentí ira y llore, sentí mucha rabia y corte otra vez, quizá no volvió porque se habia cansado de lo mismo, porque ya no tenía fuerzas para convencerme nuevamente de que las punzadas profundas no harían más que doler. "Simplemente se acobardó", esos eran los únicos sentimientos que rondaban mi cabeza, y poco a poco deje de sentirlos, y mi mente se alivianó por unos instantes, y pude ver por primera vez con claridad, el jardín se veía tan luminoso y lleno de vida, como si hubiera absorvido de mi todo lo que necesitaba para brillar, por unos instantes envidie la inmensa naturaleza que me tragaba en su hermosura, y comencé a olvidarme de ella, mientras ya no quedaba ni una gota de mi y mi corazón latía con lenta obstinación, cerré los ojos y lentamente morí...
Pero ¡que sorpresa! me dio al encontrarla allí bajo mis párpados escondida entre mis pestañas y con su amable sonrisa esperándome junto al riachuelo con los brazos extendidos, fue en ese momento cuando pude sentirla por primera vez, cuando pude golpear mi cuerpo contra el suyo sin sentir un vacío o ganas de llorar de felicidad, esta vez fue una amargura inmensa que lleno mi alma, y es que estaba muerta y ella no, yo morí al creer que la tendría nuevamente conmigo entre mis brazos y ella no alcanzo a llegar y me dejo morir en este paradisiaco lugar. Ahora mientras se aleja de mi y hace muecas indicando cierta tristeza en sus ojos, no quise seguirla con la mirada, porque aunque todo era nítido y tenía hermosos colores, yo no podía estar feliz, sabiendo que arribaría en un lugar desolado y oscuro, sin verla nuevamente... sin sentirla otra vez, sin poder tomar sus manos y escuchar su dulce voz sobre mis labios...
Hoy me acorde de ella y las veces que me salvó del suicidio, hoy la recordé con ira y tristeza, porque no llego a tiempo, porque me abandono, pero más la recordé porque me amó y me dio un mundo maravilloso para amar y yo egoístamente, destruí aquel mundo que preparó codiciosamente para mi en su burbuja de cristal, donde sin querer me privó de respirar.
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